
Buena parte del Vallès Occidental se construyó en los años sesenta y setenta al calor de la industria, con barrios enteros de bloques de cinco y seis plantas sin ascensor: Ca nOriac o Torre-romeu en Sabadell, Ca nAnglada o Sant Llorenç en Terrassa, y municipios casi enteros como Badia del Vallès. Mudarse en ellos tiene un aliado imprescindible: el montamuebles o elevador. En MUDAVALLES te contamos qué es, cuándo hace falta y por qué es más seguro de lo que parece.
En un bloque alto sin ascensor, el elevador es lo que hace viable el traslado.
Qué es un montamuebles
Es una plataforma elevadora que se apoya en el camión y sube o baja los muebles por la fachada hasta la ventana o el balcón. Sustituye el trabajo de cargar a mano por una escalera estrecha, y permite mover piezas grandes que de otro modo no saldrían del piso. En los barrios obreros del Vallès, con sus escaleras justas y sus rellanos pequeños, es la herramienta que hace posible casi cualquier mudanza de un piso alto.
El montamuebles saca el mueble por la fachada, directo a tu ventana.
Cuándo hace falta de verdad
Cuando no hay ascensor y el mueble no baja por la escalera, o cuando el ascensor existe pero es tan pequeño que no cabe un armario, un sofá o una nevera. En los bloques de los sesenta y setenta de la comarca es lo más habitual. Lo valoramos antes: si se puede a mano con seguridad, no lo cobramos de más; si hace falta elevador, lo incluimos en el precio cerrado desde el principio.
Lo que no cabe por la escalera, viaja por fuera con el elevador.
Acorta la mudanza, no la alarga
Aunque montar el elevador lleva un rato, en conjunto ahorra tiempo: una pieza que a mano ocuparía a cuatro personas veinte minutos por la escalera, por la fachada baja en un par de minutos y con mucho menos esfuerzo. En una finca alta, el montamuebles es lo que hace que la mudanza quepa en un solo día y no se convierta en una jornada agotadora subiendo y bajando peldaños.
Lejos de alargar el día, el elevador es lo que lo salva.
La ventana o el balcón como acceso
El elevador entra por la ventana o el balcón más accesible, así que a veces conviene despejar esa estancia y quitar la hoja de la ventana o algún obstáculo. Lo valoramos en la visita: elegimos por dónde entra la plataforma y preparamos el hueco para que las piezas pasen sin rozar. Tú no tienes que montar ni preparar nada: de eso nos ocupamos nosotros el día de la mudanza.
El mueble pasa por la ventana; de elegir cuál nos encargamos nosotros.
Seguridad y personal con experiencia
El montaje del elevador y el manejo de las piezas lo hace personal con oficio, y el mobiliario va sujeto y protegido en la plataforma durante todo el trayecto por la fachada. Es un procedimiento habitual y seguro, muy lejos de la imagen de riesgo que a veces se tiene de subir muebles por fuera. Bien hecho, con los medios adecuados, es de lo más seguro de toda la mudanza.
Hecho con oficio, subir por la fachada es de lo más seguro de la mudanza.
El permiso para la plataforma
El montamuebles ocupa un trozo de calle o acera, así que suele necesitar permiso de ocupación de vía del ayuntamiento, igual que el camión. Lo gestionamos junto: reservamos el espacio para el camión y para el elevador a la vez en el municipio que corresponda, para que ambos quepan el día de la mudanza sin bloquear el paso ni molestar a los vecinos más de lo imprescindible.
Un mismo trámite reserva calle para el camión y la plataforma.
Todo previsto en el presupuesto
Si vives en un bloque sin ascensor, dínoslo al pedir presupuesto y mira con nosotros la planta y el tamaño de los muebles. Así calculamos si hace falta elevador y lo dejamos cerrado por escrito desde el inicio. Nada de descubrir el día de la mudanza que un armario no baja por la escalera y que el precio cambia: en un barrio de bloques, el montamuebles se prevé siempre de antemano.
Un elevador previsto en el presupuesto jamás aparece como sorpresa.
Cuando el ascensor existe pero no cabe el mueble
No hace falta que el bloque carezca de ascensor para necesitar montamuebles. Muchos edificios de los barrios del Vallès tienen ascensores pequeños y antiguos en los que no entran un armario de tres cuerpos, un sofá de tamaño generoso o una nevera americana. En esos casos, subir a mano por la escalera es lento y arriesgado, y el elevador vuelve a ser la mejor opción. Lo comprobamos en la valoración: medimos la pieza y el ascensor y decidimos, sin sorpresas el día de la mudanza, si el mueble sube por dentro o por la fachada.
Un ascensor pequeño y un mueble grande vuelven a pedir elevador.